El adiós a Pello: el hombre honesto, leal y generoso

El shock prosigue y perdurará. Pello nos ha dejado. El amigo, el socio, el compañero de trabajo durante los últimos 20 años ya no está. Desde la tarde noche de un maldito 12 de noviembre.

Pello, el fotoperiodista Santos Cirilo y uno mismo, en Portuondo (Mundaka).
Pello, el fotoperiodista Santos Cirilo y uno mismo, en Portuondo (Mundaka).

Le conocí como periodista en el nacimiento de la delegación vasca de El País en 1997. El experto en economía del periódico y quien más bromeaba en aquellas largas jornadas en la sede de la calle Epalza en Bilbao. Excelente profesional y comprometido siempre con sus compañeros: fue el delegado sindical y miembro del comité de redacción de El País. Unas responsabilidades que, sin duda alguna, impidieron su ascenso profesional en el periódico. Entonces ya demostró su valentía cuando desenmascaró la  nula ética periodista del delegado cuyo nombre ni siquiera merece ser mencionado. Aquel episodio, convenientemente tapado por la dirección de El País, le causó un enorme desánimo  y fue determinante para que en 2009 aceptara la propuesta del nuevo consejero de Industria Bernabé Unda para incorporarse al Gobierno vasco del PSE.

No lo hemos hablado nunca pero estoy convencido de que esa responsabilidad hizo florecer su verdadero talento. Su capacidad para dirigir equipos, acometer 17 o 33 tareas distintas y mantener casi siempre la sonrisa y el buen humor. Pello habría sido un magnífico director de un periódico pero las circunstancias impidieron comprobarlo. Como contrapartida, fue un excelente viceconsejero en el Departamento de Industria, la mano derecha del consejero Bernabé Unda que tenía que lidiar con todos los altos cargos de la consejería. Hubo disputas, broncas y malentendidos como en cualquier equipo de trabajo pero no conozco ninguno de aquellos altos cargos con una mala opinión de Pello. En pocos equipos de trabajo se culmina una labor con la camaradería de la cena de despedida, en la que, como no, Pello actuó de showman entregando un diploma a cada uno de los que acudimos. Además de hacerse querer, tenía unas dotes diplomáticas poco comunes. Como solía decir, tenía la espina de haber ejercido de diplomático. También habría sido excelente.

Fue en esa legislatura, a finales de 2011 cuando el maldito cáncer se cruzó en su camino. Pello se puso frente a él desde el principio y durante varios años interpuso su muro de contención, basado en la lucha, el positivismo y la energía. Que era la que le sobraba. “Cuando me tumban, me levanto. Y si me vuelven a tumbar, me vuelvo a levantar”. La frase, en una de las reuniones de la empresa que conformamos con la salida del Gobierno vasco a finales de 2012, todavía reverbera en mi memoria. Nunca había hecho referencia a su enfermedad pero aquel día, hace poco más de un año, blandió su lucha como ejemplo del camino que se debía seguir. Fue el alma, el líder y la fuerza de la empresa, que queda huérfana. Aunque bastante menos que su esposa Merche y sus tres hijos, en los que nos puedo dejar de pensar desde el maldito 12 de noviembre.

Podría definirle con multitud de calificativos pero me que quedo con tres: honesto, leal y generoso. Pello era una de esas personas (pocas) a las que le puedes confiar la gestión de tu dinero. Aunque hubiera discrepancias, nunca traicionaba a quienes compartían sus proyectos vitales o empresariales.  Se esmeraba en ayudarte al máximo ante cualquier contratiempo laboral o personal. Por su insistencia terminé por ir este verano a Disneyland París con mi familia, un destino que él había pisado tres veces. “Disfruta como un niño. Ponte en el papel de un niño”, recomendaba exultante cuando le pedía información sobre el viaje.

No puedo olvidar su compromiso contra la violencia terrorista, que la sufrió en sus carnes tras figurar como amenazado por ETA. Su pasión por la política que le hizo cursar la carrera de Ciencias Políticas en la UNED mientras trabajaba y que la comprobamos con asiduidad en sus encendidos debates sobre la situación vasca y española. Discutía y también me enfadaba con Pello sobre cuestiones políticas y empresariales. Pero toda trifulca acababa siempre en arreglo: era de esas personas que no dejaba que el tiempo cure la disputa y siempre llamaba para solucionarlo. Al menos conmigo.

También era un cabezota. Como yo. Otro motivo más para agradarme. Aunque yo siempre le consideré un periodista de raza, vocacional, desde su paso por el Gobierno vasco y la posterior aventura empresarial propia, se definía como consultor. “Esto no es periodismo”, decía.

“Jodido pero vivo”. Es el último mensaje que conservo de días atrás cuando me interesé por su salud. Luchador hasta el final. A este baserritara, sipiri o gernikilla, como me llamaba con su continua socarronería, se le ha destrozado una parte del alma. Pedro Gómez Damborena, Pedro para sus familiares y Pello para sus amigos, se ha ido.

14 thoughts on “El adiós a Pello: el hombre honesto, leal y generoso

  1. Alberto, nos ha dejado un vacío inmenso que nunca nadie podrá cubrir. Ha sido único. Ha dejado huella en todas las personas que le han conocido. Los que hemos estado junto a él mañana, tarde y noche somos unos privilegiados. Solo puedo darle las gracias.

  2. Al conocer la noticia, me he quedado realmente impactado.
    El recuerdo que mantengo de Pello es el de su vitalidad, que ahora se ha acabado, pero que aviva y avivará la memoria de quienes le conocimos, aunque fuera solo un poquito, como yo.
    Mis respetos sinceros.

    1. Gracias por el comentario. Como bien dices, tenía una vitalidad ilimitada que además supo transmitirla a quienes tuvimos la suerte de convivir con él durante muchos años.

  3. Yo no he tenido la suerte de tener una relación tan íntima como vosotros con Pedro, pero a mis 48 años es la vez que más me ha afectado algo así. No he conocido a alguien que sea tan generoso, luchador, trabajador, preocupado por las personas, amigos y familia. Un gran profesional que amaba la vida y valoraba todo lo bueno que hay en ella.. Lo siento de verdad, y también por lo que sufrís todos los que le queríais.

  4. Mi nombre es Javi.
    He tenido la suerte de estar con él antes de su ultima marcha a Madrid para una más de sus revisiones y desgraciadamente la última.
    Me siento muy orgulloso de haber sido su sombra durante bastante tiempo, muchos me conocéis mi parte sería y diria de duro!!! Ahora estoy bastante tocado.
    No solo se me ha ido un jefe sino un amigo. Feliz viaje maño

  5. I wasn’t a close friend, I was just a fellow parent that went to basketball matches to watch my daughter play. Pedro is , also, the father of one of my daughter’s best friends. I looked forward to spending an hour or so un a cold gym chatting and having a laugh with him and the other parents. He was such a lovely man – a genuinely “nice” man – a kind of James Stewart or Gary Cooper.
    Someone who left his mark – for being a good person.

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