La farsa del Mundaka Festival: solo vende 2.000 entradas y aporta datos diferentes al Gobierno y la Diputación

Tras cuatro años, el polémico Mundaka Festival, que se celebra a finales de julio con subvenciones públicas y ninguna justificación de su financiación, ha facilitado datos concretos de sus gastos e ingresos. La conclusión más significativa es que apenas vende 2.000 entradas durante los tres días del festival, un tercio o incluso una cuarta parte de las cifras aportadas por la organización, la asociación privada Emankor Sarea. Y es que esta entidad ha facilitado datos diferentes a las administraciones públicas que apoyan el festival: a la Diputación vizcaína le dijo a finales del año pasado, tras la tercera edición, que los asistentes rondaron las 5.200 personas ((página 59 del dossier entregado) y, en las mismas fechas, comunicó al Gobierno vasco que el público presente fue de más de 7.680 personas.

Montaje de las instalaciones del festival.

El Mundaka Festival, tres días de conciertos  en la reserva de la biosfera de Urdaibai, en la localidad de Mundaka, ha estado envuelto en la polémica desde el principio. El primer año, en 2015, se incumplió la ley de Urdaibai, al rehusar  los organizadores a pedir el permiso tras un informe técnico del Patronato de Urdaibai, el órgano que gestiona la reserva de la biosfera, que cuestionaba el evento. En 2016, otro informe técnico del Patronato concluyó que el festival “no se adapta” a la ley de Urdaibai, al incumplir el artículo 89, debido a que las instalaciones “no presentan un carácter de titularidad pública”.

Tras el revuelo originado por el informe, se ideó un convenio entre el Ayuntamiento de Mundaka y los organizadores, mediante el que el consistorio subrogaba las instalaciones y así se salvaba su naturaleza privada. Un convenio especialmente beneficioso para los promotoresel Ayuntamiento de Mundaka suministra la electricidad, agua, recogida residuos e incluso seguridad policial a los organizadores sin cobrar ninguna tasa por ello. Todo lo contrario con cualquier actividad recreativa como son las barracas. A ello agrega la cesión del polideportivo municipal ubicado junto al área del Festival, cerrado tres días para los vecinos de Mundaka. En la última edición, se ha mantenido este convenio del gratis total y los documentos no fueron facilitados a los grupos municipales hasta dos días antes del inicio del evento musical.

Todo ello en uno de los municipios vascos más endeudados: desde 2013 funciona con un plan de ajuste que le ha obligado a subir las tasas un 3%. En el festival se renuncia a cobrarlas y el evento supone gastos adicionales para el municipio, aunque el alcalde Aitor Egurrola (PNV) siempre ha sostenido que tiene un “coste cero”.

Los organizadores han ocultado hasta ahora los ingresos y gastos de este evento, pese a haber recibido estos cuatro años casi 350.000 euros de ayuda pública. La Diputación vizcaína ha otorgado cerca de 310.000 euros en los últimos tres años bajo la figura del patrocinio, con lo que ha justificado la falta de exigencia de la financiación. Pero el pasado año, los organizadores pidieron también una subvención al Gobierno vasco,  aprobada en un decreto del Departamento de Cultura del pasado 29 de diciembre, y cifrada en 28.775 euros, que obligaba a presentar una completa memoria de la actividad, “una relación y balance” de los gastos e ingresos del festival, acompañados de “las facturas o justificantes, originales o copias auténticas de los mismos, correspondientes a la totalidad de dichos gastos e ingresos”. Justo lo que se ha eludido presentar en las tres ediciones celebradas.

Tras una petición de información al Parlamento vasco por parte del grupo de Podemos, se han conocido los datos. El presupuesto de la edición del pasado año fue de casi 475.000 euros, una cifra que tampoco coincide con la información aportada a la Diputación vizcaína (466.000 euros), según el amplio dossier de 80 folios elaborado el pasado año por los organizadores en los que, solo a través de dos líneas (página 33), se informaba que la aportación “pública” fue de 113.000 euros y la “privada”, 265.000 euros.

Si se toman como ciertos los datos aportados al Gobierno vasco, los únicos desglosados hasta ahora, destaca la escasa cifra de ingresos obtenidos por las entradas: 87.580 euros. Es decir, en el mejor de los escenarios (sin calcular en base a los bonos de las tres jornadas, más económicos) teniendo en cuenta que las entradas por día eran de 40 euros, salen poco más de 2.000 entradas vendidas. Un dato que confirma, como han corroborado vecinos de Mundaka y asistentes al festival, que gran parte de las entradas se reparten de manera gratuita. De hecho, el pasado año, en el tercer día se abrió el recinto de forma libre.

Los organizadores, según el presupuesto entregado al Gobierno vasco, aportan 60.000 euros y un total siete entidades privadas financiaron el evento con más de 77.000 euros, entre los que destacan los 24.000 aportados por Kutxabank o los 42.000 de la marca de cervezas Heineken.

Como ya ha informado este blog, desde hace unas semanas el evento tiene enfrente un movimiento social y vecinal, creado en torno a la asociación Zain Dezagun Urdaibai (en defensa de la reserva de la biosfera de Urdaibai), que están organizando actividades para denunciar la celebración del festival.

Los datos de los ingresos y gastos conocidos ahora evidencian la opacidad del Mundaka Festival. La información aportada a la Diputación vizcaína y al Gobierno vasco no coincide, ni en los gastos ni en la cifra de asistentes. Que apenas se vendan 2.000 entradas y se regalen otras 4.000 o 6.000 más revela los intentos de camuflar las dificultades para atraer al público. Y que se siga manteniendo el gratis total, sin pagar la luz, el agua y la recogida de residuos al Ayuntamiento de Mundaka, uno de los más endeudados de Euskadi, muestra la prevalencia del interés privado sobre el  general.

 

 

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