Pulla a Astilleros Murueta: el ayuntamiento propone revertir a área natural el suelo industrial del frustrado Guggenheim
La empresa Astilleros Murueta, donde se iba a instalar el frustrado Museo Guggenheim en Urdaibai, ha recibido una pulla para su futuro. El Ayuntamiento de Murueta (PNV) propone revertir a área natural el actual suelo industrial de la empresa. La idea aparece en un texto (incluido en mayo pasado) añadido al avance del nuevo plan general urbanístico del municipio.
Fuentes jurídicas califican de “muy inusual” que se plantee cambiar un suelo urbano (como es el área que ocupa Astilleros Murueta) a un uso rural, lo que imposibilita cualquier actuación urbanística y, como consecuencia, reduce su valor en caso de una posible venta.
El cambio de calificación urbanística entronca con las verdaderas razones de la paralización del Guggenheim en Urdaibai, anunciada en diciembre del pasado año. Como publicó este blog, el relevo en 2025 en la dirección del PNV (la salida de Andoni Ortuzar y su reemplazo por Aitor Esteban) y el frenazo al “pelotazo” urbanístico de los Astilleros Murueta han sido determinantes para el giro drástico de los peneuvistas.
El actual presidente del PNV quiso desmarcarse rápidamente del museo en Urdaibai. Entre otros motivos, para enterrar también el “pelotazo” urbanístico de Astilleros de Murueta, la empresa ubicada en el corazón de la reserva de la biosfera.
Algunas fuentes señalaron entonces incluso que el Guggenheim en Urdaibai era el señuelo para el verdadero interés de esta operación: el negocio para Astilleros de Murueta. “Andoni Ortuzar tiene una gran relación con la familia Arana [los propietarios de los astilleros] y esa es la clave de todo esto”, comentan.
La construcción del museo llevaba aparejada la salida de los astilleros, pero con unas condiciones inmejorables para esta empresa, que llegó ahí en 1943 con una concesión otorgada por la dictadura franquista, ya que eran terrenos públicos. Ese permiso obligaba a dejar libres los terrenos en caso de cese de la actividad industrial. Con el Guggenheim, a Astilleros de Murueta se le eximía de asumir el derribo de las instalaciones y, lo más importante y costoso, la descontaminación de los suelos, como exige la ley vasca de 2015. Además, la empresa iba a recibir dinero por la venta de los terrenos que ha ido adquiriendo (ahora tiene seis hectáreas, frente a la media hectárea con la que empezó hace más de 80 años). Un “pelotazo” de varias decenas de millones de euros.
El Ayuntamiento de Murueta inició en 2021 (poco después de que se anunciara el proyecto del Guggenheim en su municipio) las gestiones para elaborar un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Antes de culminarlo, dos años después ya se gestionó la modificación urbanística para que el suelo del astillero pasara a ser equipacional en vez de industrial. Un cambio clave para propiciar el proyecto del Guggenheim.
La paralización del museo, hace ahora casi un año, ha cambiado radicalmente la postura del ayuntamiento de Murueta, gobernado por el PNV, al igual que la Diputación vizcaína y el Gobierno vasco, las instituciones que impulsaron el Guggenheim en Urdaibai.
En un documento elaborado por la empresa Erdu fechado en mayo pasado (llamado adenda al avance) y referido solo al suelo industrial ocupado por Astilleros Murueta, se abren todas las posibilidades para nuevos usos. El consistorio plantea que puede ser clasificado como suelo no urbanizable (en vez del urbano actual) y hasta seis usos diferentes. Serían desde mantener “la continuidad del uso actual como astillero” hasta actividades económicas sobre recursos marinos, docencia, equipamiento cultural, deportivo y finalmente como espacio natural. “Se plantea la mera restauración y regeneración de la zona”, dice el avance urbanístico de Murueta.
Estos cambios han paralizado los siguientes pasos para aprobar el nuevo plan urbanístico de Murueta, en concreto su aprobación inicial. Luego quedaría la aprobación definitiva del PGOU, donde ya estarán definidos los usos de la parcela del frustrado Guggenheim.
Además de todos estos cambios urbanísticos, Astilleros Murueta se enfrenta a los anuncios de las plataformas contrarias al proyecto del museo de recuperar los terrenos ahora industriales para uso natural. Es decir, sacar a la empresa de Murueta, donde conserva parte de actividad que inició hace 83 años. La mayoría está en Erandio, donde opera desde principios de este siglo.
Los tribunales también han empezado a pronunciarse sobre este conflicto. Como publicó este blog, la Audiencia Nacional ha avalado la reducción de la protección medioambiental que se impuso en 2023 para facilitar el frustrado museo Guggenheim en Urdaibai. El alto tribunal argumenta que la rebaja de la protección de la costa, de 100 a 20 metros, en el área industrial donde se quería construir el museo ya estaba contemplada en la ley de Costas desde 1988. La sentencia, en cualquier caso, no tiene efecto práctico con la paralización del museo.
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