Colapso en la ayuda “estrella” para ascensores en Euskadi: retrasos de tres años en el pago y 6.000 peticiones sin resolver
La ayuda “estrella” en Euskadi para la instalación de ascensores en viviendas está colapsada. La subvención, que desde hace cinco años posibilita sufragar hasta casi el 100% de la inversión a jubilados con bajos ingresos, tiene demoras de hasta tres años en los pagos y las solicitudes sin resolver se elevan casi a las 6.000. Además, el Departamento de Vivienda del Gobierno vasco ha tenido que descartar otra de las medidas novedosas, que era el anticipo del 20% a personas más vulnerables económicamente.
La instalación de ascensores en las comunidades de vecinos ha estado lastrada históricamente por su elevada inversión. Especialmente para los colectivos que más lo necesitan, personas mayores y jubilados con bajos ingresos en sus pensiones.
Por ello, en una decisión aplaudida entonces, el Departamento de Vivienda aprobó en 2021 una nueva norma que incrementó significativamente las ayudas. Ese año, casi 290.000 del millón de viviendas registradas en Euskadi carecían de ascensor. Así, la subvención de 2.000 euros por portal se elevó a 30.000 euros, con un tope de 3.000 por vecino. A ello se unió una medida especial para los mayores de 65 años y discapacitados con ingresos entonces inferiores a los 12.000 euros anuales: la subvención de casi el 100% de la obra.
En realidad, era cerca del 90% al no incluirse el IVA y otros conceptos asociados a la instalación del ascensor. Pero se trataba de cantidades importantes. Los presupuestos de la instalación de ascensores ya superan actualmente los 30.000 euros por vecino, una cantidad inasumible para mayores con pensiones de poco más de 800 euros. Por ello, para aliviar la inversión de cada particular, la norma contemplaba un adelanto por parte de la Administración vasca de un 20% del presupuesto del ascensor antes de que culminasen las obras.
Pero el Departamento de Vivienda se ha visto desbordado por las peticiones. “La tramitación de las ayudas de rehabilitación acumula demoras relevantes en los tres territorios. No estamos satisfechos con esta situación, porque afecta a comunidades y particulares que han realizado inversiones importantes contando con una ayuda pública”, admite un portavoz de la consejería.
Así, según los testimonios de varios afectados, los retrasos se han ido sucediendo. Si en los primeros años, la aprobación de la solicitud de ayuda requería un año, ya en 2025 alcanzaba casi los dos años y en la actualidad supera ese periodo. En cuanto a los pagos, la demora rebasa ya los tres años.
“El Departamento”, agrega su portavoz, “admite que se han alargado por encima de lo deseable. En algunos casos, la resolución puede situarse en torno a los dos años desde la solicitud, y el pago depende de que la obra esté finalizada, justificada, certificada y exista crédito disponible”.
“Nos hemos metido en una inversión de 20.000 o 30.000 euros con la confianza de que recibiríamos el dinero más o menos pronto. Y han pasado más de dos años y ni siquiera tenemos la respuesta a la solicitud”, señala un afectado. “A mí me han hecho un roto, porque pedí al anticipo del 20% pensando que durante la obra tendría el dinero, ya ha concluido y todavía estoy esperando respuesta”, afirma una jubilada.
Sobre este anticipo, Vivienda reconoce que no se está aplicando “con carácter general. Se ha optado por priorizar el pago una vez la obra está finalizada y correctamente justificada, para evitar anticipos sobre actuaciones que posteriormente puedan modificarse, no completarse o derivar en reintegros”.
Los solicitantes se han encontrado además con la escasa información sobre el estado de sus peticiones. Hasta el pasado año, el servicio de atención a la ciudadanía del Gobierno vasco, Zuzenean, ofrecía información de los plazos en los que se podía conceder la ayuda. Ahora rehúsan dar esos datos y además remiten a que sean los administradores de fincas quienes pidan la información y no los ciudadanos particulares, según los testimonios de los afectados.
El Departamento vasco de Vivienda achaca los retrasos a diversos factores, como “el fuerte volumen de solicitudes desde la entrada en vigor de la Orden de 2021, la complejidad técnica y administrativa de los expedientes, la necesidad de comprobar la correcta ejecución y justificación de las obras y las limitaciones de crédito presupuestario disponible para atender todos los pagos en plazo”.
La realidad es que actualmente, según los datos facilitados por el Departamento, existen 5.916 solicitudes de ayudas para ascensores sin resolver. De ellas, la gran mayoría están en Bizkaia, con 4.517 pendientes de las 8.472 recibidas. Pero es que es que de esas casi 4.000 resueltas muchas están pendientes de pago “en función de la disponibilidad presupuestaria”.
En Alava, los expedientes pendientes totalizan 1.219. “Además, existen expedientes ya resueltos y con obra justificada pendientes de pago por en torno a 1,5 millones de euros, junto con otras justificaciones aún en estudio”, señala Vivienda. En el caso de Gipuzkoa, se totalizan 180 expedientes “correctos pendientes de resolver y certificar, y otros 230 expedientes ya resueltos y correctos pendientes de certificación para su posterior pago”.
La Viceconsejería de Vivienda asegura que está trabajando “en una propuesta de mejora de la Orden y de la tramitación de estos expedientes, con el objetivo de simplificar procedimientos, mejorar la información a las personas solicitantes y reducir progresivamente los plazos de resolución y pago”.
De nuevo una buena medida aprobada para resolver problemas para la ciudadanía se topa con la burocracia y los retrasos. En Euskadi, muchas personas, especialmente mayores y con discapacidad, se llevaron una gran alegría hace cinco años con las ayudas del Gobierno vasco para instalar ascensores, que les podían costear casi toda la obra. Ahora se topan con que no han cobrado lo prometido o ni siquiera tienen aprobada la subvención. Y están en delicadas situaciones económicas personales. El Departamento de Vivienda asegura que trabaja en reducir las esperas. Urge hacerlo.
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