Los ayuntamientos vizcaínos quieren secretarios dóciles: solo 8 de los 55 con plazas vacantes piden cubrirlas
Los ayuntamientos de Bizkaia quieren secretarios municipales dóciles: solo 8 de los 55 consistorios con plazas vacantes ( y que están ocupadas por empleados interinos) han pedido este año cubrirlas con profesionales. Además, esta elección queda en manos de las diputaciones, que suelen designarlos de manera discrecional.
Se trata de un puesto clave en un ayuntamiento ya que son el garante del cumplimiento de la ley y la llave para evitar desmanes y corruptelas.
Los puestos de los secretarios municipales están reservados en teoría solo para funcionarios con habilitación nacional. Pero más de la mitad en Euskadi están sin cubrir y en bastantes casos se accede de manera temporal. Algunos incluso son accidentales sin los mínimos conocimientos de Derecho. Hay casos de animadores socioculturales o diplomados en Magisterio que actúan como secretarios municipales sin conocimientos jurídicos.
El nombramiento se articula a través de dos concursos. El primero se llama unitario y se hace a la vez en todo España. En Euskadi, la diferencia es que esa convocatoria se realiza a través de las tres diputaciones forales. Y es un proceso que queda mayoritariamente desierto. En los 251 ayuntamientos vascos, un total de 105 puestos de secretarios están sin cubrir de manera fija, según los últimos concursos unitarios resueltos por las diputaciones.
En Bizkaia, casi el 50% de sus ayuntamientos tienen secretarios municipales interinos, según consta en la convocatoria publicada el pasado 15 de octubre en el Boletín Oficial de Bizkaia. En Gipuzkoa, las vacantes alcanzan 36 municipios (entre un total de 88 consistorios) y en Álava, 14 de sus 51 municipios carecen de una secretaría ocupada por un funcionario de habilitación nacional.
Los datos han mejorado algo respecto a años anteriores, cuando en Gipuzkoa llegó a haber vacantes en el 71% de sus ayuntamientos.
El motivo principal de ese elevado número de vacantes es que en Euskadi se exige el perfil máximo de euskera, lo que descarta a cualquier funcionario de otras zonas españolas. “Y a ello se añade el maltrato histórico que han tenido los funcionarios fuera de Euskadi. Todos prefieren irse a otras comunidades autónomas”, comentan letrados y secretarios que conocen el modelo.
El segundo concurso para nombrar secretarios municipales es el ordinario, que también es convocado por las tres diputaciones, pero a petición de los ayuntamientos. Con tanta plaza vacante, las solicitudes deberían ser numerosas. Pero la realidad es otra, porque los municipios cuentan con trabajadores interinos que llevan en muchos casos 30 años en el puesto. “Quedan muy pocos funcionarios con habilitación nacional que cumplan los perfiles. Los que lo tienen, cuentan con su plaza y no se mueven”.
En 2015 el Gobierno vasco y las diputaciones decidieron crear un proceso de selección en el Instituto Vasco de Administración Pública (IVAP) con el fin de generar una bolsa de letrados que pudieran acceder a puestos de secretarios e interventores. En esa bolsa, suele haber un centenar de personas, pero no es real, ya que la mayoría están trabajando. Este mecanismo del IVAP es el que debiera utilizarse por parte de los ayuntamientos. Es un sistema rápido, ya que en una semana el consistorio puede disponer de su secretario o interventor.
Sin embargo, la práctica va en otra dirección. Los ayuntamientos optan casi siempre por realizar un proceso de selección, que como mínimo requiere un plazo de seis meses. ¿Cuál es la razón? “En la lista del IVAP, puede acceder al puesto alguien no deseado. A través del concurso, se controla mejor la persona que se quiere para el puesto”, señalan las mismas fuentes.
En este modelo, las figuras clave son los jefes de Servicio del área de Relaciones Municipales de las diputaciones, cargos designados a dedo que disponen de toda la información sobre candidatos a secretarios o interventores, y que son los mediadores con los ayuntamientos para designar estos puestos. “Ofrecen la plaza al alcalde correspondiente. Incluso, al interesado en ocuparla le ofrecen por teléfono a qué ayuntamiento quiere ir”.
El pasado 22 de mayo, la Diputación de Bizkaia convocó el concurso ordinario. Pese a que existen 55 ayuntamientos sin funcionarios en los puestos de secretarios, solo 8 consistorios pidieron cubrir la plaza. Se trata de Artzentales, Mundaka, Amorebieta, Iurreta, Lekeitio, Mungia, Zalla y Zamudio,.
El Gobierno vasco maniobró a principios de esta década para conseguir nombrar a los secretarios municipales en Euskadi. Logró, en las negociaciones para apoyar los Presupuestos de 2022 del Ejecutivo de Pedro Sánchez, la cesión de esta prerrogativa del Gobierno central. Sin embargo, en 2024 el Tribunal Constitucional anuló esta cesión, tras un recurso que había planteado el PP.
Pese a ello, el Ejecutivo vasco ha conseguido que ya existan secretarios nombrados en Euskadi. Pero ha habido dos casos en Ondarroa y Zalla, donde les han trasladado posteriormente a municipios más pequeños. “El problema se ha agravado poque beneficia a menos ciudadanos y el argumento de la Diputación es que los pequeños estaban históricamente peor atendidos”, señalan fuentes municipales.
Mientras, persiste la anómala situación de secretarios municipales accidentales, una solución pensada para situaciones puntuales y de escasa duración, pero que se convierten en puestos estructurales.
Así, hay casos de secretarios accidentales durante décadas en un ayuntamiento. Como publicó este blog, en el polémico municipio de Iurreta se nombró secretaria accidental a una administrativa titulada en Magisterio y sin conocimientos jurídicos, después de haber cesado a una secretaria que alertó de irregularidades en el consistorio. En Zamudio, el animador sociocultural hizo las labores de secretario municipal accidental y autorizó actuar contra un vecino al que el ayuntamiento acosa desde hace 20 años.
Hay casos que ilustran esta singular manera de elección. Según relatan fuentes municipales, el ayuntamiento de Billabona quiso contar con su secretario a través del IVAP, pero al día siguiente renunciaron, tras una llamada de la jefa de Servicio de la Diputación, quien instó a convocar un concurso. En Bizkaia, la Diputación pretendió que accediera una persona en concreto al puesto en el ayuntamiento de Galdakao (gobernado por EH Bildu) pero el consistorio se negó y recurrieron al sistema del IVAP.
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